Crisis Existencial: "la hijaputez más grande que viví"

August 7, 2018

 

En este artículo, no voy a describirte el agua mientras te estás ahogando, no voy a decirte cómo se sale del proceso, no voy a darte pautas para que te observes. 

 

Nada de eso, es más, quiero venderte mi curso sobre gestión de crisis existenciales. Sí, ésta es mi finalidad con este post, lo digo bien claro, ESTOY INTERESADO EN QUE VENGAS A MI SEMINARIO, ¿ok?.

 

Estas son mis intenciones; si no te gustan, tengo otras (reconvirtiendo la famosa frase de Groucho Marx, que para quien no la conoce, dice así: “Estos son mis principios; si no les gustan, tengo otros”).

 

Lo que voy a hacer en este post (luego de haber “descargado” la pulsión de “ofrecer mi producto”), es contarte qué es una crisis existencial, lo que genera en uno, cuáles son los pensamientos recurrentes, cuáles son los sueños que experimento, qué pasa con mi entorno y sobretodo, qué es lo que conseguí con esta maravillosa "hijaputez" que viví.

 

 

 

Es una experiencia que, para el que la está viviendo ahora mismo (te imagino leyendo esto y buscando una solución ya) es una "merde" (para no repetir lo de hijaputez, que no queda académico), porque dura por lo menos 9 meses y se puede extender casi para toda la vida, sí, como lo escuchas y si no me crees, piensa en los grandes pensadores de la humanidad, como Platón y su obsesión con: la muerte y lo que hay mas allá de la existencia (el cual creó un mundo ideal para explicar el mundo en el que vivía, visión que está muy presente en todos nosotros).
Podríamos resumir el concepto en una frase: “- joder macho, no alcanzaba con el quilombo de este mundo, que nos creamos otro mundo y encima IDEAL”, claramente esto fue dicho por Aristóteles (en griego, no, en la mezcla de español y cordobés básico como yo), en su intento de "bajarlo de las nubes". 

 

Podemos decir que la base de la filosofía, ciencia y arte, parten de una crisis existencial, que se traduce en la vida diaria en:  la búsqueda del origen, del propósito de la existencia, de la pregunta por la pregunta misma, que no quiere respuesta sino más preguntas. Queremos conocer todo, pero en ese todo, tenemos un pequeño inconveniente, y ese “error” es nuestro cuerpo, tenemos una cárcel que nos impide conocer al Ser, al Origen, La Nada, El Todo, a Dios (no te preocupes, ya aprenderás a verlo de otra manera).

Por eso es que, durante una crisis existencial nos ponemos místicos, filosóficos, científicos y comenzamos a cuestionarlo todo, y en ese cuestionamiento, todo lo material pierde sentido, porque perdemos el sentido de lo terrenal, esto es una CRISIS EXISTENCIAL.

 

Te cuento como “es” mi crisis existencial y digo “es”, porque si no fuera así, no estaría escribiendo sobre el tema, no daría cursos ni viajaría por el mundo mostrando mi forma de entender la realidad. 

 

Esta crisis ya no es crisis, es una maravillosa fuente de desarrollos, ideas y planes super locos, inmensos, algunos estúpidos y otros geniales, pero para esto, tuve que pasar la gran "hijaputez" de mi vida. Si queremos hacer tortilla, tenemos que romper los huevos.

 

 

 

 

Lo primero que me sucedió fue mudarme de país (este es un punto sumamente importante, pero como te dije al principio me lo guardo para el curso), viví en Barcelona 6 años, tenía un piso enorme de unos 100 metros cuadrados frente al mar y la montaña, trabajaba en una empresa multinacional, coche importado y ganaba muy buen dinero (segundo punto a tener en cuenta), estaba casado con mi primera novia (actualmente es la madre de mis dos hijas), y tenía a María Luz recién nacida (otro punto a anotar), mi trabajo era estable, mi relación también lo era, viajaba cada fin de semana por la geografía española (que es bellísima) como hobbie. San Sebastián, Oviedo, Zaragoza, Pamplona, Madrid, en fin, lugares hermosos. También viajaba a países vecinos como Francia (me enamoró), Holanda, Alemania, Bélgica, Luxemburgo y otros de paso (fíjense como hago hincapié en los viajes). 

 

Realmente me sentía el rey del mambo, todos mis objetivos estaban cumplidos, súper trabajo, estabilidad sentimental y una ¡hija!. Esto que te resumo era lo que yo había soñado toda mi vida, era el sueño del pibe.

 

Ahora, ¿qué pasó?, bueno vamos por partes, primero que nada, mi padre sufrió un infarto, lo cual significó que en 2 meses, ¡2 meses! se desarmara mi vida por completo y volviera a mi ciudad natal, Córdoba. Imagínate lo que fue, un shock profundo, no sólo lo de mi padre, que me derrumbó, si no, salir de mi mundo perfecto.

 

Sigo. Cuando llegué, pasé de un súper trabajo a depender de otra persona, mi magnífico auto se trasformó en un incómodo Fiat Uno, mi departamento pasó de 100 metros cuadrados, 4 habitaciones, vistas al mar y la montaña, a un departamento de 50 metros, 1 habitación y media, en el barrio más popular de mi ciudad y mi relación se rompió a los pocos meses de llegar (eso sí, en esos tiempos tuve un hermoso respiro con el nacimiento de mi bella Giuliana).

 

A partir de todo esto, comenzó un proceso que duró unos 8 años, ¡sí! 8 años de crisis existencial, y pasé por todos los excesos que te puedas imaginar, buscando algo que no encontraba en mi vida, por eso comencé con mis preguntas: ¿cuál es el sentido de la vida?, ¿cuál es mi propósito?, y pasé a tener pensamientos sobre la muerte y el "más allá". ¿Qué pasaría si muriera?, comencé a sentir un gran vacío existencial.

 

Mis sueños eran muy locos (en ese momento, hoy los comprendo mejor), mi comportamiento cambió del día a la noche, el Pablo de España desapareció por completo, mi identidad se desvaneció.

 

No quiero agobiarte con este relato, así que paso a lo maravilloso de este proceso, y es que a partir de esa experiencia, dejé de trabajar por cuenta ajena, cambié incluso el sector en el cual estaba (electrónica). Comencé a: retomar estudios de la universidad, leer, hacer todo tipo de terapias. Y además, empecé a dar charlas y cursos sobre procesos de cambio.

 

Así pues, empecé a salirme de ese mundo “platónico” e “idílico”, que comenté anteriormente y saqué a la luz un NUEVO DESARROLLO que lleva mi firma, ¿qué tal?

Comencé a viajar por distintas partes del mundo y ¿qué crees?, en 2016 fui invitado de honor a inaugurar la semana de la Psicología en la Universidad Latina de Panamá, Psicolatina 2016, ¿increíble no? 

 

 

Pues sí, todo esto que te cuento fue lo más maravilloso que me pasó, pero antes tuve que pasar por muuuuchas cosas, al igual que todo aquel que comienza este proceso.

 

De aquel Pablo de comienzos del 2008, a este Pablo versión 2018, hay un cambio ENORME y eso se lo debo a lo peor y mejor que me pasó en la fucking life: mi CRISIS EXISTENCIAL.

 

Este proceso no sólo dejó huellas en mi personalidad, también las dejó en mi biología, pero eso te lo contaré en alguno de mis cursos de profundización.


 

Pablo Martínez Armesto
Consultor y Formador en Gestión del Cambio.

 

 

Si estás en un proceso de vacío existencial donde no encuentras sentido a la vida , te encuentras estancado y quieres profundizar en las causas para llevar adelante un plan de acción, infórmate acerca del programa de acompañamiento de dos meses ONE TO ONE. 

 

 

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